lunes, 11 de febrero de 2019

Yo quiero que te brillen los ojos de felicidad. Que te bebas la vida y abras tus alas. Que saltes, corras, te rías a carcajadas. Que sonrías de verdad. Que se te achinen los ojos y se te arrugue la nariz, que me des envidia. De la buena, como tú.


Quiero que sueñes, que pienses, que uses tu mente brillante. Verte dar forma a las ideas más locas, qué cosa. Que te canses y merezca la pena, pero sobre todo la alegría. Ojalá conmigo compartida.

Internauta


Usa tus manos como proyector. Tu inteligencia, tu motor. Tu esfuerzo y horas de (poco) sueño, cafés a destiempo. Cafeína en tus venas, adrenalina para el ego. Tren, tranvía y metro. Aviones también, espero, ojalá, la verdad.


Ojalá nadie te limite. Ojalá nadie decida vallar tu ansia por mejorar, ojalá no los dejes. Porque yo te quiero así: frenético, ambicioso, loco, libre. Jamás (si, de esas palabras que prohíbo usar pero esta vez permito) le pongas tope a lo que puedes conseguir, que siendo tú es todo. No cedas a la prohibición, al límite, a la amenaza. Tus alas valen más. Valen la alegría, porque yo en ti no concibo la pena.

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