Entiendan que el verbo querer no es debilidad, sino complemento al suyo propio. No confundan querer con debilidad porque si empieza a opacarse el cristal de la reciprocidad, desaparece, se va. Y no porque uno mismo quiera, sino porque uno mismo se quiere. Porque no se puede dar a alguien que no lo sabe apreciar, que no tiene si quiera recipiente para recibir. Y tampoco pueden obligar, qué forma sería esa de darse a los demás. No pueden obligar a recibir lo mismo que dan, de todas maneras, si no les va a salir desde dentro y de verdad ¿para qué lo quieren? ¿es a caso real? Se lo voy adelantando: no. Si se atreven a dar algo genuino, no acepten menos de vuelta. Es preferible no recibir nada a tener una maraña enredada entre las manos... Que a ver quien se pone a deshacer nudos. Yo no. Me niego a dar diez y recibir dos. Aquí la "x" de la ecuación o sale con valor positivo o no saldrá. No me valen ni valores absolutos ni negativos. Hay tanta positividad en mi vida que no acepto menos de vuelta ni un desequilibrio en la balanza: y es que no se dar menos que todo. Si no están dispuestos a dar un diez, ni se molesten, como dice Astola: "cojo el saco y me retiro".

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