Sigo una cuenta con sobres en los que el autor escribe sobre ellos mensajes que jamás se atrevió a decir a su destinatario. Casualidades a parte, este sobrecito morado ha aparecido en mi timeline de Instagram. Como si me leyeran la mente, hay veces que las coincidencias te hacen pensar un rato largo.
martes, 25 de junio de 2019
Eyes opened pt II
Apostaba todo por ti, y cuando digo todo créeme que así ha sido. A por el all in, si no vas a por todo mejor no vayas, y siempre quise contar contigo para ello. Quise lo difícil, el trabajo duro, el dolor de cabeza, acepté negar mi intuición y dar el (ciego) voto de confianza. Quería ponerte en mis días, vestir tus (nuestros) desafíos con la lentitud de un buen querer y poder llevarlo a puerto, quise un querer seguro y maduro. Pensaba que la palabra desgana y pereza no casaban en tu cabeza conmigo, que una vez diez años atrás fue suficiente para ver lo que tenías delante, para no volver al (des)equilibrio de tenerlo o perderlo. Desgarré la coraza y expuse ganas, pensamiento, miedos, ilusiones y proyectos; compartí todo mi tiempo. He estudiado el guión, revisado cada punto y coma, subido y bajado el telón, he buscado la manera de seguir dándole aire a estas velas...
No puedo mover un barco yo sola. No puedo quedarme a la espera de quien se la juega a poder perderme por no querer comunicarse, y no digo poder: si se quiere se puede, pero es incómodo pararse a pensar y ver cosas que no queremos ver. No quiero a quien da las cosas por hecho y no se atreve a abrirse, o más bien no le compensa lo suficiente. Porque yo estoy para la apuesta, soy un valor seguro, qué pena que no lo hayas podido ver. No quiero a nadie que sabiendo del sufrimiento del otro, sea capaz de mirar a otro lado por comodidad, por no querer afrontar, porque no le va a compensar. No quiero al ausente, al poco valiente, al que evade ni al que está distante. No, lo siento, no más. He tenido suficiente y esta situación ha colmado el vaso, no tengo más que ofrecer. No quiero ofrecer más.
Pero no.
No puedo mover un barco yo sola. No puedo quedarme a la espera de quien se la juega a poder perderme por no querer comunicarse, y no digo poder: si se quiere se puede, pero es incómodo pararse a pensar y ver cosas que no queremos ver. No quiero a quien da las cosas por hecho y no se atreve a abrirse, o más bien no le compensa lo suficiente. Porque yo estoy para la apuesta, soy un valor seguro, qué pena que no lo hayas podido ver. No quiero a nadie que sabiendo del sufrimiento del otro, sea capaz de mirar a otro lado por comodidad, por no querer afrontar, porque no le va a compensar. No quiero al ausente, al poco valiente, al que evade ni al que está distante. No, lo siento, no más. He tenido suficiente y esta situación ha colmado el vaso, no tengo más que ofrecer. No quiero ofrecer más.
Qué pena el no saberlo valorar.

sábado, 22 de junio de 2019
viernes, 21 de junio de 2019
jueves, 20 de junio de 2019
El viaje más importante
Enhorabuena, a ti, a la que lee esto con ojos de futuro. Porque se que lo haces, que te relees, que rebuscas entre los hilos para ver desde dónde partías para llegar a donde te encuentras ahora. Enhorabuena por ganarte a ti misma una vez más, por confiar en que todo cae en su lugar. Por quemarte los pies andando sobre las brasas de las dudas. Por ser (aún) más tuya.
Felicidades por aferrarte la una fe inquebrantable en tu fortaleza, aún cuando la estabas dando por perdida. Cuando todo era neblina y no veías salida, cuando se cerraban todas las puertas y seguías pensando que debía haber una ventana para ti... Porque todos los días sale el sol, chipirón.
Gracias por recordarte hoy, aquí y de nuevo cómo de valiosas son tu alma, tu vida, tu cabeza, tu corazón. Gracias por leer tu pasado acelerándose a tu presente, a un pasado que alguna vez dudó del futuro. Gracias por sentirte orgullosa de quien estabas siendo hoy, 20 de junio de 2019: superaste levantarte del suelo cuando tus brazos en 2018 aún no podían; el verte incapaz de conseguir tu objetivo; redefiniste el amor propio, ese que no se basa en calificaciones u ojos ajenos... Sino en tu yo más amigo; te llevaste a ti misma con dolor mientras la decepción era tu menú diario, y saliste ganándote una vez más; perdiste a quien jamás pensaste en llegar a perder; lloraste noches enteras hasta quedarte dormida, cuando la razón no tenía lógica; saltaste muros y aquí estás. Al otro lado de la valla que a día de hoy todavía veo un poco alta, pero no insalvable.
Cuánto me gustaría conocerte ahora y saber cómo ves el mundo, cómo son tus ojos. Cómo me gustaría comprenderte y que me dijeras que todo está marchando como un reloj suizo, un sistema de engranajes perfectamente sincronizado. Todo lo que me está pasando te ha forjado, te está gestando. Es tu billete de ida al día desde el que me lees: un regalo que acuña cada pensamiento que hoy tienes.
Vive, agradece cada día que (te) ha pasado, es el viaje más importante que puedas hacer, y tienes la mejor compañía posible: la tuya.
Felicidades por aferrarte la una fe inquebrantable en tu fortaleza, aún cuando la estabas dando por perdida. Cuando todo era neblina y no veías salida, cuando se cerraban todas las puertas y seguías pensando que debía haber una ventana para ti... Porque todos los días sale el sol, chipirón.
Gracias por recordarte hoy, aquí y de nuevo cómo de valiosas son tu alma, tu vida, tu cabeza, tu corazón. Gracias por leer tu pasado acelerándose a tu presente, a un pasado que alguna vez dudó del futuro. Gracias por sentirte orgullosa de quien estabas siendo hoy, 20 de junio de 2019: superaste levantarte del suelo cuando tus brazos en 2018 aún no podían; el verte incapaz de conseguir tu objetivo; redefiniste el amor propio, ese que no se basa en calificaciones u ojos ajenos... Sino en tu yo más amigo; te llevaste a ti misma con dolor mientras la decepción era tu menú diario, y saliste ganándote una vez más; perdiste a quien jamás pensaste en llegar a perder; lloraste noches enteras hasta quedarte dormida, cuando la razón no tenía lógica; saltaste muros y aquí estás. Al otro lado de la valla que a día de hoy todavía veo un poco alta, pero no insalvable.

Cuánto me gustaría conocerte ahora y saber cómo ves el mundo, cómo son tus ojos. Cómo me gustaría comprenderte y que me dijeras que todo está marchando como un reloj suizo, un sistema de engranajes perfectamente sincronizado. Todo lo que me está pasando te ha forjado, te está gestando. Es tu billete de ida al día desde el que me lees: un regalo que acuña cada pensamiento que hoy tienes.
Vive, agradece cada día que (te) ha pasado, es el viaje más importante que puedas hacer, y tienes la mejor compañía posible: la tuya.
sábado, 15 de junio de 2019
domingo, 9 de junio de 2019
Estando muerta, jamás me sentí tan viva
Saber querer es saber dejar ir. No tengo puertas ni candados, eso lo dejo para las cárceles. Porque desde nunca querer es aprisionar. Querer es entender que tú te mueves nadando y ella sólo sabe volar, y aún así no querer cambiarlo. Es desear lo mejor a pesar del (contra)tiempo, lugar o compañía (sea o no mía).
Saber querer(se) es saber retirarse cuando todo está dado. No tengo tiempo para perder, eso lo dejo para mi yo de ayer. Porque desde siempre querer(se) es saber cuándo no insistir, apagar la luz y enfocar otro camino. Querer(se) es entender que nadie es de nadie y hay muchos "él" por conocer, y aún así sentirme solo mía. Es ver(se) mejor a pesar de que otros ojos no han sabido o no quieren hacerlo a pesar del tiempo, lugar o compañía.
Quizá perdí la parte de mí que seguía anclada a donde ya no pertenezco más. Quizá ha dolido más de lo que me hayan podido contar, han sido y no se si vendrán, horas y horas de pensar, dormir y llorar, de abrirme a la tristeza y aceptarla toda, entera. Quizá una pérdida en vida nunca se pareció más a una muerte, pero aparecerán partes nuevas... Y sanarán las heridas: porque si de algo estoy segura es que estando muerta, jamás me sentí tan viva.

viernes, 7 de junio de 2019
domingo, 2 de junio de 2019
The Chaos I loved the most
Sunday(s)
On days like this you hurt a little, each heartbeat whispers your words. Each word I try to read takes me back to you or what's even sadder... You memories. It's not like I'm not going to get over this, but some sunny days, here where you belonged... Life tastes less sweeter.

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