jueves, 31 de enero de 2019
Secreto a V O C E S
Fan de tus acentos, de tus manos, de tus ojos clavados en mi. Me apasiona tu mente, tus vueltas de tuerca, tu sentido del humor negro y absurdo. Me gusta tu cara de sueño y de haber bebido cerveza de más, cuando desafinas en el pub. A tu pelo me quiero enganchar, definitivamente, indefinidamente, suave, con olor a manzana. Admiro tus proyectos, tu afán, tu no querer parar. Alucino con la forma de tus labios, y por qué no... Tu ángulo mandibular. Tus ganas de progresar, mejorarte a ti mismo y a los que te rodean, tu generosidad sin límites. Tu alma me deslumbra, de verdad. Eres como un soplo de aire frío después de haber estado en un sitio con calefacción. Un rayo, llenándolo todo de luz. Suenas a trueno, a velocidad, a los Harrier que adoras. Suenas a Sia, a Marea, a risa. Sabes a felicidad y a buenos díasbuenasnoches. Me escuchas sin descanso, paciente, pensando, analizando. Eres un cubo de rubik, una partida al buscaminas, una caída por la tirolina y el retroceso de un disparo. Eres lo que siempre quise y nunca supe. Pero ahora se. Tienes mi confianza ciega, y yo el miedo despierto cuando me doy cuenta de esto. MiedoMiedoMiedo. Algún día se perderá, quién sabe si me leerás. Si en algún momento descubres que se me escapa alguna que otra palabra por aquí, sonríe. No creas que cualquiera ocupa mis letras así. Porque si, creo que estoy enamorada de ti.
Siempre dándole vueltas al asunto y poniéndolo en cuestión cada vez que abro el navegador, es agotador. La mujer, el hombre. La visión que tenemos de nosotros.
Más allá de la revolución feminista, que no hembrista, completamente necesaria y de la que comparto la mayoría de checkpoints, me sigue sorprendiendo el estereotipo femenino. El estereotipo que señalan, pero consumen. Consumen "Qué dieta detox empezar después de Navidad", "La herramienta que necesitas para hacerte el eyeliner perfecto (por fin)", "Rosalía se apunta a las mechas de moda y cambia de color de pelo" (qué narices me importan sus mechas), "¿Acabas de cobrar? 16 compras infalibles de nueva temporada" y así podría seguir un rato más. Qué pena y qué impotencia me da cada vez que paso por el kiosko de mi barrio y ver, aún, la división entre prensa masculina y femenina. Por qué.
Se que somos libres de consumir lo que nos venga en gana, lo que desconozco el por qué en una revista de entrevistas a personajes públicos, la portada solía ser una mujer desnuda. Un producto para atraer... ¿A qué público? ¿Por qué seguimos usando la imagen femenina como faro? ¿Qué es realmente la imagen femenina?
Bien, la imagen femenina es la de esa mujer que se levanta de su escritorio cansada de trabajar para ponerse el chándal y salir a entrenar. La imagen femenina es la que agarra su mochila, se calza sus deportivas, coge el autobús con cara de sueño y va a clase. Es aquella que te espera un martes por la tarde en su casa a la hora de comer con la mejor tortilla del mundo (sin cebolla y líquida, por favor) y una torre de croquetas. Es aquella que guarda un poquito de su final de mes para reservar un vuelo. La que tiene 30 pares de medias negras diferentes y están rotas, siendo la mejor pareja a un "no se qué ponerme". Es aquella que desgasta las teclas del ordenador en el trabajo, o la que estando embarcada mira constantemente una fotografía de quienes le están faltando. La que viste un mono de aviación y va de Zaragoza a Rota por trabajo. Con el pelo despeinado, ojeras, granos, cejas sin depilar, labios pintados, eyeliner perfecto, ondas surferas, cicatrices en la piel, lunares. La imagen femenina es cualquiera, es la misma que la masculina.
Por eso me hierve la sangre cada vez que vislumbro un estereotipo de lo que se debe ser. Un hombre o una mujer. Un hombre no tiene por qué ser fuerte todo el tiempo, puede permitirse sentir, necesitar apoyo, llorar. Un hombre puede no gustarle el fútbol, no querer beber, amar cocinar, amar pintar, amar las tendencias y la ropa, vestir falda, usar maquillaje, y seguir siendo hombre. Un hombre puede ser modisto, chef, militar, dentista, ingeniero, maquillador, y seguir siendo hombre. No tiene por qué ser un as entre las sábanas, no tiene por qué tomar la iniciativa ni pagarlo todo. No tiene que ser cabeza de familia, sino miembro de un equipo. Si tiene que saber que plantarse delante de algo que opine una mayoría, es importante. Tiene que poder decir no cuando quiera, y si cuando le apetezca. Tiene que no dar todo por hecho, dejar de asumir hechos. No tiene porque estar en la cresta de la ola, porque se falla y no pasa nada. Tiene que ser libre, igual que yo.
Qué necesario es ir arrancando las páginas que definen nuestros estereotipos. Cuánto hace falta re-escribirnos, o más bien borrarlo. Darle una página en blanco a cada niño que nace. Qué quieres ser. Qué te apetece. Sin juzgar, sin intentar conducir a la persona hasta nuestra parcela.
Más allá de la revolución feminista, que no hembrista, completamente necesaria y de la que comparto la mayoría de checkpoints, me sigue sorprendiendo el estereotipo femenino. El estereotipo que señalan, pero consumen. Consumen "Qué dieta detox empezar después de Navidad", "La herramienta que necesitas para hacerte el eyeliner perfecto (por fin)", "Rosalía se apunta a las mechas de moda y cambia de color de pelo" (qué narices me importan sus mechas), "¿Acabas de cobrar? 16 compras infalibles de nueva temporada" y así podría seguir un rato más. Qué pena y qué impotencia me da cada vez que paso por el kiosko de mi barrio y ver, aún, la división entre prensa masculina y femenina. Por qué.
Se que somos libres de consumir lo que nos venga en gana, lo que desconozco el por qué en una revista de entrevistas a personajes públicos, la portada solía ser una mujer desnuda. Un producto para atraer... ¿A qué público? ¿Por qué seguimos usando la imagen femenina como faro? ¿Qué es realmente la imagen femenina?
Bien, la imagen femenina es la de esa mujer que se levanta de su escritorio cansada de trabajar para ponerse el chándal y salir a entrenar. La imagen femenina es la que agarra su mochila, se calza sus deportivas, coge el autobús con cara de sueño y va a clase. Es aquella que te espera un martes por la tarde en su casa a la hora de comer con la mejor tortilla del mundo (sin cebolla y líquida, por favor) y una torre de croquetas. Es aquella que guarda un poquito de su final de mes para reservar un vuelo. La que tiene 30 pares de medias negras diferentes y están rotas, siendo la mejor pareja a un "no se qué ponerme". Es aquella que desgasta las teclas del ordenador en el trabajo, o la que estando embarcada mira constantemente una fotografía de quienes le están faltando. La que viste un mono de aviación y va de Zaragoza a Rota por trabajo. Con el pelo despeinado, ojeras, granos, cejas sin depilar, labios pintados, eyeliner perfecto, ondas surferas, cicatrices en la piel, lunares. La imagen femenina es cualquiera, es la misma que la masculina.
Por eso me hierve la sangre cada vez que vislumbro un estereotipo de lo que se debe ser. Un hombre o una mujer. Un hombre no tiene por qué ser fuerte todo el tiempo, puede permitirse sentir, necesitar apoyo, llorar. Un hombre puede no gustarle el fútbol, no querer beber, amar cocinar, amar pintar, amar las tendencias y la ropa, vestir falda, usar maquillaje, y seguir siendo hombre. Un hombre puede ser modisto, chef, militar, dentista, ingeniero, maquillador, y seguir siendo hombre. No tiene por qué ser un as entre las sábanas, no tiene por qué tomar la iniciativa ni pagarlo todo. No tiene que ser cabeza de familia, sino miembro de un equipo. Si tiene que saber que plantarse delante de algo que opine una mayoría, es importante. Tiene que poder decir no cuando quiera, y si cuando le apetezca. Tiene que no dar todo por hecho, dejar de asumir hechos. No tiene porque estar en la cresta de la ola, porque se falla y no pasa nada. Tiene que ser libre, igual que yo.
Qué necesario es ir arrancando las páginas que definen nuestros estereotipos. Cuánto hace falta re-escribirnos, o más bien borrarlo. Darle una página en blanco a cada niño que nace. Qué quieres ser. Qué te apetece. Sin juzgar, sin intentar conducir a la persona hasta nuestra parcela.
miércoles, 30 de enero de 2019
"¿Qué acabo de decir, Ana?"
Durante diez años he corrido, se me da bien evadir. O eso he creído hasta que todo ha caído por su propio peso. De forma ino(incons)c(i)ente dejé mis gafas de ver a un lado intentando dejar ganar a mi miopía crónica pensando que el mundo se ve mejor sin ellas. Qué error. Qué horror. No se cómo ni por qué las recogí de mi mesita de noche, siempre tan al alcance. Me las puse. Guau. Todo cobraba sentido. Conforme iba viendo, qué bien, desaceleré, perdí velocidad. ¿A caso me estoy permitiendo quedarme un rato...? ¿Cuánto? ¿Cómo se hace esto? Olvidé, sin saber cómo, aprender a quedarme, a no huir. Cada vez mejoraba más mi marca en mis mil metros emocionales. Corría más rápido. Pero vi la arena de la playa... Y quise tocarla con mis pies, acercarme a la orilla y meterme poco a poco al agua. Para mojarme, para probar, para cambiar. No se cómo va a ser, lo que va a venir, dónde voy a ir después. Solamente quiero disfrutar el airecito de enero pasando mis dedos por la arena.

martes, 29 de enero de 2019
Y si, y si, y si. Subrayado, remarcado, desgastado en mi cabeza. Y si lo malo es muy malo, o lo bueno demasiado. Si pasa porque pasa, si no, porque no, y entre medias... YO. Yo que voy de un lado a otro, mareando, inventando, imaginando. Y comienzo a respirar más rápido, oigo casi el flujo sanguíneo en mi oído, las letras ya quedan borrosas a pesar de utilizar mis gafas. Me cuesta ver de mente hacia afuera, y mi cabeza empieza a ser un circo. Como en Roma. Roma que empieza a arder por culpa de Nerón. De mente tirana, que se retroalimenta de posibles y potenciales fracasos. Desecha éxitos y restringe la visión a largo plazo.
Y quiero, y quiero, y quiero. Quiero el verde, la cruz, la estrella de seis puntas. Quiero embarcar, volar, correr, aprender, curar, sanar, sonreír. Quiero arroparme con mi bandera, defenderla, atesorarla, representarla. Quiero ponerte por bandera, a ti, tu mar, tu arena, con nieve o sin ella. Bonito, todo esto me parece bonito. Quiero la felicidad auténtica de quien sabe querer bien. Mucho y bien. Saber qué hacer, no precipitarme, abandonar el y si y abonarme al es posible.
Y quiero, y quiero, y quiero. Quiero el verde, la cruz, la estrella de seis puntas. Quiero embarcar, volar, correr, aprender, curar, sanar, sonreír. Quiero arroparme con mi bandera, defenderla, atesorarla, representarla. Quiero ponerte por bandera, a ti, tu mar, tu arena, con nieve o sin ella. Bonito, todo esto me parece bonito. Quiero la felicidad auténtica de quien sabe querer bien. Mucho y bien. Saber qué hacer, no precipitarme, abandonar el y si y abonarme al es posible.

Qué difícil, qué edad, por qué comparar...?
viernes, 18 de enero de 2019
La anatomía de los 1000m
Acelera, corre, dale gas, unos metros más.
Respira.
El aire de las siete de la mañana perfora mis pulmones que apenas acaban de despertar. El cronómetro sigue sumando segundos y mis piernas restando metros hacia la meta. Empiezan a notarse pesadas, pero de repente mi mente se aligera, divide el peso(imismo) y lo multiplica por coraje. Impulso, rabia, para no volver, no caer, no fallar. Dar la talla. 4'43''.
La sonrisa helada del esfuerzo y el frío en enero asoma entre mejilla y mejilla. Se achinan los ojos. Se despereza mi optimismo y le da un codazo a la autoestima: lo estás haciendo bien, es tu camino.
Respira.
El aire de las siete de la mañana perfora mis pulmones que apenas acaban de despertar. El cronómetro sigue sumando segundos y mis piernas restando metros hacia la meta. Empiezan a notarse pesadas, pero de repente mi mente se aligera, divide el peso(imismo) y lo multiplica por coraje. Impulso, rabia, para no volver, no caer, no fallar. Dar la talla. 4'43''.
La sonrisa helada del esfuerzo y el frío en enero asoma entre mejilla y mejilla. Se achinan los ojos. Se despereza mi optimismo y le da un codazo a la autoestima: lo estás haciendo bien, es tu camino.

miércoles, 16 de enero de 2019
Eyes opened
Sal, bailar, sevillanas, noche.
Mensaje, sonrisa, nervios, mañana, dentista.
Charla, móvil, tarde, esquivo.
Sevilla, volver, comenzar, preguntarse.
Mirar, hablar, hablar, proponer, Roma.
Mimo, cumpleaños, hablar, Navidad.
Sevilla, fiesta, noche, sábana, mañana.
Casa, móvil, gustar, pregunta.
Mundos, duda, duda, duda, acción.
Suspense, pensar, mejor no.
Que no es perder el tiempo, que es darte cuenta de que aunque no es si, es saber que para ti ya no. Dar de cara con el mar y la arena, qué no has visto, por qué no lo has visto antes. Qué fácil, qué obvio, QUÉ BIEN.
Mensaje, sonrisa, nervios, mañana, dentista.
Charla, móvil, tarde, esquivo.
Sevilla, volver, comenzar, preguntarse.
Mirar, hablar, hablar, proponer, Roma.
ROMA, ROMA, ROMA.
Mimo, cumpleaños, hablar, Navidad.
Sevilla, fiesta, noche, sábana, mañana.
Casa, móvil, gustar, pregunta.
Mundos, duda, duda, duda, acción.
Suspense, pensar, mejor no.
PAUSA, PAUSA, PAUSA.
SAYONARA.
Que no es perder el tiempo, que es darte cuenta de que aunque no es si, es saber que para ti ya no. Dar de cara con el mar y la arena, qué no has visto, por qué no lo has visto antes. Qué fácil, qué obvio, QUÉ BIEN.
NIEVE, NIEVE, NIEVE.
MAR.
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