Respira.
El aire de las siete de la mañana perfora mis pulmones que apenas acaban de despertar. El cronómetro sigue sumando segundos y mis piernas restando metros hacia la meta. Empiezan a notarse pesadas, pero de repente mi mente se aligera, divide el peso(imismo) y lo multiplica por coraje. Impulso, rabia, para no volver, no caer, no fallar. Dar la talla. 4'43''.
La sonrisa helada del esfuerzo y el frío en enero asoma entre mejilla y mejilla. Se achinan los ojos. Se despereza mi optimismo y le da un codazo a la autoestima: lo estás haciendo bien, es tu camino.

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