Y si, y si, y si. Subrayado, remarcado, desgastado en mi cabeza. Y si lo malo es muy malo, o lo bueno demasiado. Si pasa porque pasa, si no, porque no, y entre medias... YO. Yo que voy de un lado a otro, mareando, inventando, imaginando. Y comienzo a respirar más rápido, oigo casi el flujo sanguíneo en mi oído, las letras ya quedan borrosas a pesar de utilizar mis gafas. Me cuesta ver de mente hacia afuera, y mi cabeza empieza a ser un circo. Como en Roma. Roma que empieza a arder por culpa de Nerón. De mente tirana, que se retroalimenta de posibles y potenciales fracasos. Desecha éxitos y restringe la visión a largo plazo.
Y quiero, y quiero, y quiero. Quiero el verde, la cruz, la estrella de seis puntas. Quiero embarcar, volar, correr, aprender, curar, sanar, sonreír. Quiero arroparme con mi bandera, defenderla, atesorarla, representarla. Quiero ponerte por bandera, a ti, tu
mar, tu
arena, con nieve o sin ella. Bonito, todo esto me parece
bonito. Quiero la felicidad auténtica de quien sabe querer bien.
Mucho y bien. Saber qué hacer, no precipitarme, abandonar el y si y abonarme al es posible.
Qué difícil, qué edad, por qué comparar...?
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