sábado, 14 de marzo de 2020

Corona... ¿qué? Virus. Cómo de j*dida debe estar la cosa para que algo tan pequeño nos separe de lo que nos gusta de puertas hacia fuera. Te quedas en casita por responsabilidad social, enciendes Netflix, HBO, agarras un libro, te da por cocinar, incluso por hacer zumba vía Skype. Qué se yo. Se te ocurren planes apetecibles que, de no verte obligado a estar en casa, igual ni piensas en ellos. Y no te culpo, vivimos hacia fuera, hacia el entrar y salir, hacia la compañía autoimpuesta. Qué miedo da quedarse sin plan, sin compañía... En soledad. Qué pereza sentarse con uno mismo a ver qué me cuento, ¿no? Qué pánico descubrir que sin el bombardeo exterior, tenemos más bien poco dentro. Tiemblas como un flan al verte sin recursos para cubrir el vacío que sientes, ese que grita silenciosamente ser atendido y comprendido. Da vértigo caer en la cuenta de que no sabes estar solo, no sabes estar contigo, qué fastidio hacerme compañía. No poder acudir a mis tiritas favoritas: deporte, consumir hasta no poder más (comida, bebida), perder mi propio control, cualquier cosa que calme el dolor. Es como un castigo que decía: "vete a tu cuarto a pensar"... ¿Castigo? ... ¿O regalo?

Para mi, sin duda, regalo. La soledad (sana) autoimpuesta es liberación. Es calidad de tiempo para mi, es bálsamo calmante al ruido externo. Es auto y reconocimiento, es paz necesaria y un kitkat para el alma. Apagar el motor, qué siento, quién soy yo. Vivimos acelerados, recalentados, ocupados en obligaciones y obligados a no conocernos... A no ser, porque no queremos, porque necesitamos distraernos de nosotros mismos. Necesitamos identificarnos con lo externo, cuando eso se va acabar yendo, agotando. Preferimos conocer el exterior y obviar lo que siempre va a permanecer... Nuestro interior. Nosotros. Tu tú, mi yo. Es lo fácil, es lo cómodo. Abrir la ventana y ver qué hay dentro da pereza, pero saber ordenarse por dentro es lo único que nos lleva hacia lo que realmente buscamos: ser felices. Ser feliz no está ahí fuera, está aquí dentro.

stayfr-sh:  Believe In Yourself

domingo, 1 de marzo de 2020

Soulmates

Quien te quiere, te cuida, te valora y te ve. Aprecia tu gama de colores, desde los grises a los tonos más brillantes, les gustan y se queda. Con viento y marea.

Es el mensaje con las palabras adecuadas en el momento preciso, la cerveza más fría y el café que te despierta el corazón... El que a veces parece que se duerme, y se empeña en recordarte que no. No está dormido, está cansado, y sigue a tu lado. Ve cómo te caes, te levantas y avanzas, sonríe y te llena los días que no está de esperanza.

Es contar minutos, días, semanas y meses para volver a verte. Coger aviones, trenes o llamar a la puerta de tu casa. A pocos metros, por suerte, de la mía.

Es el cuidado, el mimo y el esfuerzo innecesario de cuidar lo que fluye de forma natural. Es tu AMISTAD. La honestidad en cuerpo y el detalle en verbo, la emoción en acción y la locura a tiempo.

Es la generosidad de darte sin esperar la vuelta, la sonrisa más abierta y la risa más contagiosa. Hospitalidad desmedida y valentía sin límite: predicando siempre con tu ejemplo. Exterminadora de los "no puedo" y creadora del momento, siempre de la mano del esfuerzo. Porque lo que tienes es por ti, por tu empeño en vivir como quieres y luchar por ello.

Como, bien, te dije esta mañana: si hay algo bueno, es tenerte como amiga. Porque no tengo duda (y muchas pruebas) de que estamos hechas del mismo material. No se qué he hecho tan bien para ganarte en la Lotería de la vida... Porque si por alguien apuesto es por ti, y todo lo que llevas dentro.


Sergio Larrain: Fishermen's daughters in the village of Los Horcones, Chile, 1956