lunes, 14 de octubre de 2019

XIX

Lo inesperado, el mejor regalo. Sea lección o un golpe de suerte. Y es que últimamente la balanza se inclina a mi favor cada vez que me haces reír. Así de simple es ser feliz.

Como cuando tu coche para en mi semáforo un rato de más por culpa de mi miopía. O ver aparecer tu número en mi pantalla para oír un: "hola como estás" rápido en horario(s) de trabajo. La intensidad de lo breve, contigo siempre bueno. El cuidar el detalle, un momento, aunque sea un instante. Estirar las horas como un chicle, poner a prueba mi rigidez y que ganes todos los puntos en cualquier competición. Porque vas ganando, y yo perdiendo en miedos. Has puesto el stop a las dudas y me has llenado los días de realidad, rebobinando la ilusión y avanzando las ganas de seguir hacia adelante. Ni más rápido ni más lento, pero contigo.

Ser mejor en todos los sentidos, devolverle la chispa a la rutina, cuidarme estando o no, traer de vuelta lo que daba por perdido. Derretir mi Siberia emocional y ser soplo de aire fresquito en una terraza gaditana, eso has conseguido. Sonrisa a sonrisa, palabra tras palabra (de esas que nunca te faltan, porque cómo cascas), gesto a gesto. Porque a quién se le ocurre 3h de ida y 3h de vuelta para no echar de menos unas horas. O marear la perdiz para subir a las Ermitas a ver una lluvia (fallida) de estrellas, si yo hubiera ido aunque ni quisiera.. Mover Roma y Santiago para arañar el tiempo que se pueda: "anda quédate un poquito más, cinco minutos". Retar a pulmón y pierna en la sierra y de carreras, porque nadie jamás me defendió tan bien de un puma salvaje. No puedo decir lo mismo de las ramas, porque aún me oyes chillar... Verdad? Pues coge aire, porque aún me queda mucho por chinchar.

Pateos, rutas y caminos. Pasarnos de cerveza y reirnos hasta que duela, tan simple y tan real. Chincharte y devolvérmelo por siete, en vaso: con agua y fría, que no se me olvida... Porque fueron cuatro. Ir andando y que busques mi mano, me río y pienso: "aún no me lo creo". Conducir y tocarte el pelo... Si es que estás (venga, ríete) muy rico! Que me muero! Tengo tantas fotografías mentales contigo que casi voy perdiendo la cuenta, pero no la memoria. Películas que quedan en intento por no desperdiciar ni un segundo del tiempo que he arañado contigo. Planes a medio hacer, viajes en proyecto: "vamos a ir...", "te subes y te llevo...", "tenemos que comer aquí". Aquí y donde quieras, nos comemos a Bambi... O la carta entera. Porque de no tener boca, revientas: por no hablar y por comer(nos) de más... Como te gusta lo que te encanta(o). Y a mi me encantas tú, declaración de intenciones (juro que son buenas) y de guerra.

Que seas como yo pero no, tan parecidos que a veces me asusta. Demasiada casualidad... Pero cuánto me gustas. Más que el helado de turrón, que no es poco. Porque tampoco lo es tu cabeza, siempre tramando algo, pensando en cómo mejorar todo lo que tocas, desafío y competición constante contra ti mismo para poner tu granito de arena. En lo que sea y con quien sea. Con todos y para todos, compartes tu tiempo e ideas: te abres y te das. Qué barbaridad, me dejas la cabeza, los sentimientos y la vida patas arriba, porque no lo voy a negar... Me encanta tu bondad, la pasta que estás hecho y del material con el que quieres fabricar tus sueños: el esfuerzo. Que no paras, que parece que no te cansas, Superman. Y cómo me encanta, rebosas energía por los cuatro costados. Yo que había echado la persiana y llegas deslumbrando.

Me estás rompiendo las paredes, y es que esto es tan bueno que no ha habido remedio... Te he tenido que dejar entrar, porque no me perdonaría no haberlo hecho... Y ahora que te tengo (bueno, en préstamo como siempre te digo) quédate un ratito más para hacer juntos lo que mejor se nos da, reírnos. Porque aquí o en Pekín... Si tú quieres que funcione, no te preocupes, que tenemos material porque ganas me sobran.

Tienes

Tienes la sonrisa, las ganas y los dientes más bonitos del mundo.
La fuerza y energía de un terremoto,
La alegría en cada célula viva de tu cuerpo,
La vida llena de carcajadas y la mente de planes, conmigo.

La palabra exacta y el abrazo perfecto,
Manos suaves y oídos atentos,
La no suerte de superarte a ti mismo...
...Porque quisiste, quieres y querrás seguir fiel a ti, a tu plan.
Diferente a todos los demás.

No tengo miedo, no me canso, no dudo de que si podemos. Guardo cada papel doblado con tu facilidad y mi incredulidad como un mini recuerdo, cómo eres, también, bueno en eso? Es fácil querer quedarme contigo: has apagado el incendio, el fuego. Completado el vacío previo, suavizado mis aristas y has pulido mi risa. Has tirado muros y creado vías y carreteras, así que más vale que me creas: lejos o cerca, contigo (siempre) la vida es mucho más bonita.

Date idea: drive somewhere dark and watch the stars

martes, 8 de octubre de 2019

No es personal


La forma en que ocupo y desocupo las horas, cuando salgo y cuando entro. Te preocupas y preguntas, lo siento, no es mi objetivo.

Sigo el ritmo de quien no quiere parar, ni si quiera a pensar. Dinamita de la tranquilidad, cómo voy a ser capaz de detenerme, si no puedo ni quiero y ni me lo planteo. Eso implica empezar a ver agujeros tapados de miedo. A qué, a ver. Déjame pensar. No, no, quita, deja, eso se queda aquí, en el hueco de lo reprimido, cubierto de polvo y hollín.

Y resoplas. Esto algún día explota, lo sé, murmullo cubriéndolo todo con una sábana. Porque no hay mayor disfunción que la que uno mismo elige al no ver lo evidente. La ceguera de mi presente, la que dejo para mi yo de después.

Sigo algo ausente.

Cómo vuelvo a aquí sin que la sombra cobre vida mañana y me salpique en la cara. Y te rapte a ti, ingenua y descarada, que rompes puertas y escalas murallas. Cómo te atreves a venir a inundarlo todo con ideas y carcajadas. Arañas el tiempo como quieres, me fuerzo y caigo de lleno, qué estás haciendo... Creo que me tienes.

No pretendo mentirte, aquí dentro sigue habiendo trabajo pendiente. Paciente espera a que detenga el contador y decida meterme dentro: dejar de cubrir con capas y horarios lo que a veces aún temo. Porque hay veces que todavía arde, y me quemo.


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jueves, 3 de octubre de 2019

S.B.

"El zenit de la libertad es la insumisión a la propia libertad, y

libremente decirte que...

te pertenezco."


Romy Schneider et Alain Delon dans leur maison à Tancrou en 1959

Santiago Balmes, Canción de Bruma