sábado, 27 de junio de 2020

La vaga pereza de mirar hacia atrás, la bala con cerveza y el runrun que emites sin pensar, sin darte cuenta, más de lo mismo: callejón sin salida, rascar donde no se puede, querer lo que no se debe.

 No me mareo, el regalo de la simpleza, lo sencillo de la belleza, la calma cuando me leo y la serenidad en mi cabeza. Llegar hasta aquí cuesta arriba, casi sin aliento, al borde de la carretera... Pero qué vistas tan bonitas. Y de aquí no me muevo, al menos... De momento.


14 Fotos que tú y tu chico se deben tomar en un atardecer