Mi Cádiz, mi sol, mi sal
No me falla, siempre sonríe, nunca me falta. La tarde, la noche o mis mañanas, corriendo cerca de la playa. La alegría de vivir estando aquí. El color acero a las ocho y el caribe a las nueve, sus atardeceres. Rosas, morados, azules... Multicolores. Poniente o levante, neblina y solanera, nunca lo que te esperas. La sorpresa constante, la seguridad de que aquí casi todo me vale. Catorce noches, cinco cañones y apenas un coche: de Puerta Tierra pa dentro y hasta El Puerto. Aquí mi reloj se rompe, WhatsApp apenas responde: muros gruesos y aire fresco los culpables. No me señalen, no pongo excusa, aquí solo vivo y a veces... También escribo.
martes, 27 de agosto de 2019
martes, 20 de agosto de 2019
Here's to those kind of summers
Fresh summer breeze, that's the feeling we all get when you come arround
Just like when the storm, has just been gone

lunes, 19 de agosto de 2019
R
Una carcajada seguida de dos ojos achinados brillantes deseando saber más. Una tirita en la rodilla, después de alguna que otra caída y el pelo naranja alborotado. De dónde lo habrás sacado. La alegría constante y el abrazo permanente, siempre a nuestro lado. Nunca te importó el momento ni el lugar para sacar a bailar a tu espontaneidad, tu originalidad. Medina Azahara y cómo adorabas tocar.
Siempre como referente de pura bondad, tesón, cariño e inteligencia... Llegas demasiado pronto donde algún día al resto nos va a tocar. No se dónde mirar para encontrarte, pequeño gran desastre... No nos has dejado vacío que rellenar, sino la certeza de que si: se puede querer de forma incondicional.

Pyrenées
Ahorita voy, ahorita voy
Ahorita vengo
Ahorita voy, ahorita llego.
Me van a faltar palabras durante mucho tiempo para poner en orden todo lo que he sentido estos últimos cinco días perdida casi sin cobertura en los Pirineos. La magia existe, la sonrisa llama a la puerta y se queda. Recuperar la fe en las personas es posible, y comer de latas no está tan mal. Chapurrear francés con desconocidos y reformular el castellano para conocernos mejor es la clave de una buena convivencia. Montar y desmontar el campamento en un abrir y cerrar de ojos, escalar a casi 2000m de altura, caminar 20km diarios... Y coronar el día con una cerveza, para terminar durmiendo rendida en el suelo, en el saco de dormir. Olvidar el peso, el exceso, y empezar a simplificarlo todo de forma automática, medicina necesaria. Repetiría cada segundo colgada de un disipador y un arnés, cada roce en las manos y dolor de pies... Volvería a querer decir que si sin pensármelo, a confiar ciegamente, a compartir, a dudar y frustrarme. Volvería, si, y para quedarme.

martes, 13 de agosto de 2019
lunes, 12 de agosto de 2019
Été
Súmate una cerveza, unos boquerones en vinagre y un vermut.
Resta cansancio, horas de sueño y tiempo perdido.
Elimina lo que pudo haber sido
Multiplícate tú

Corre, el verano vuela, el tiempo quema y los planes se congelan.
Aprovecha las noches: tengas o no estrellas...
Porque si, también aparecen, también llegan
Y alguna si quieres, se queda.

Pídete un deseo, el que sea...
Aquí todo es posible, solo si pones de tu parte...
Sobre todo si lo intentas.

miércoles, 7 de agosto de 2019
Sailing
Creí que estando tan oscuro no iba a salir el sol, pero qué ingenua... Porque la noche es más oscura justo antes del amanecer, justo antes de crecer, de ver los tallos de bambú.
La sal en la herida escuece, pero cura. La caída duele, pero la fractura consolida. La piel se rasga, pero cicatriza, y es que no hay necesidad más salvaje que la de crecer desde la incomodidad. Como si hubiese otra manera. Ningún cambio de etapa nos pilla acelerados, es como ver la nube de tormenta desde el barco. Ay mamá, la que se me viene encima. Y llevas razón, nadie sale de una tormenta siendo el mismo que cuando entró... Ni puede ni debe quererlo... Porque lo que tiene lugar, también tiene derecho a estar pasando.
Lo que se me había olvidado es que aunque el barco quede destrozado, puedes reconstruirlo de nuevo. Desde casi cero. La oportunidad de reinventarte es el regalo escondido que deja un tsunami. Y acabo de comprar medio LeroyMerlín, porque si tengo más ganas... Exploto.
La sal en la herida escuece, pero cura. La caída duele, pero la fractura consolida. La piel se rasga, pero cicatriza, y es que no hay necesidad más salvaje que la de crecer desde la incomodidad. Como si hubiese otra manera. Ningún cambio de etapa nos pilla acelerados, es como ver la nube de tormenta desde el barco. Ay mamá, la que se me viene encima. Y llevas razón, nadie sale de una tormenta siendo el mismo que cuando entró... Ni puede ni debe quererlo... Porque lo que tiene lugar, también tiene derecho a estar pasando.
Lo que se me había olvidado es que aunque el barco quede destrozado, puedes reconstruirlo de nuevo. Desde casi cero. La oportunidad de reinventarte es el regalo escondido que deja un tsunami. Y acabo de comprar medio LeroyMerlín, porque si tengo más ganas... Exploto.

sábado, 3 de agosto de 2019
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