sábado, 27 de junio de 2020

La vaga pereza de mirar hacia atrás, la bala con cerveza y el runrun que emites sin pensar, sin darte cuenta, más de lo mismo: callejón sin salida, rascar donde no se puede, querer lo que no se debe.

 No me mareo, el regalo de la simpleza, lo sencillo de la belleza, la calma cuando me leo y la serenidad en mi cabeza. Llegar hasta aquí cuesta arriba, casi sin aliento, al borde de la carretera... Pero qué vistas tan bonitas. Y de aquí no me muevo, al menos... De momento.


14 Fotos que tú y tu chico se deben tomar en un atardecer

sábado, 4 de abril de 2020

Está sonando Summercat, mítica canción de un anuncio cervecero de 2009. Quién no se pasó todo ese verano tarareando el "tonight, tonight, tonight, toniiiiight I wanna be with you TONIGHTTT"? Culpable, muy culpable, y es que parece que "deschapas" el botellín y aumenta de forma casi instantánea el brillo y la intensidad de los colores de lo que estás viendo. El calor no es tan pegajoso y el ambiente se hace más ligero. Sonríes, saludas a tus amigos y estás dentro. Comienzas a bailar y sin darte cuenta empiezas a crear recuerdos que, años después, volverán a tu ahora como casi los más felices.

Recuerdas a Miguel, a Bea, Jaime, Ana, Nuria, Cris, los hermanos valencianos, Farto, Clemente, Alcántara, Bea, Patri, Blanca, Enrique... Vuelves con ellos a las noches de discobar y feria, de correr por pasillos y descolgar cuadros para firmarlos. De noches que no acaban, de partidas a las cartas y paseos en la playa. A ver quién es el que más aguanta. Pequeña familia de quince días que, diez años después, seguís sacándome una sonrisa. Darle al play y volver a Málaga, a sentir la prisa de vestirte rápido y disfrutar lento, tardes de piscina y pádel, siestas interminables.

Ya escribía por aquí años atrás sobre estos recuerdos pero es que hoy, sábado 4 de marzo de 2020... Están mucho más vivos que muertos, y es que no me van a dejar. Nunca, jamás. Inocencia pura exprimida, disfrutada y bien almacenada, sin conservantes y bien querida: lista para curar las heridas de esta, impuesta, rutina... La cuarentena.

No se qué ha hecho que hoy, en plena madrugada, diese al play y sonase esta canción... Pero benditas coincidencias... Si el Cartojal, una caseta, el discobar y la Malagueta me revuelven la cabeza... Qué le voy a hacer yo?

From beach barbecues to summer sunsets, #KeepYourCool at all times with our Cooling Touch bras and women's underwear.

sábado, 14 de marzo de 2020

Corona... ¿qué? Virus. Cómo de j*dida debe estar la cosa para que algo tan pequeño nos separe de lo que nos gusta de puertas hacia fuera. Te quedas en casita por responsabilidad social, enciendes Netflix, HBO, agarras un libro, te da por cocinar, incluso por hacer zumba vía Skype. Qué se yo. Se te ocurren planes apetecibles que, de no verte obligado a estar en casa, igual ni piensas en ellos. Y no te culpo, vivimos hacia fuera, hacia el entrar y salir, hacia la compañía autoimpuesta. Qué miedo da quedarse sin plan, sin compañía... En soledad. Qué pereza sentarse con uno mismo a ver qué me cuento, ¿no? Qué pánico descubrir que sin el bombardeo exterior, tenemos más bien poco dentro. Tiemblas como un flan al verte sin recursos para cubrir el vacío que sientes, ese que grita silenciosamente ser atendido y comprendido. Da vértigo caer en la cuenta de que no sabes estar solo, no sabes estar contigo, qué fastidio hacerme compañía. No poder acudir a mis tiritas favoritas: deporte, consumir hasta no poder más (comida, bebida), perder mi propio control, cualquier cosa que calme el dolor. Es como un castigo que decía: "vete a tu cuarto a pensar"... ¿Castigo? ... ¿O regalo?

Para mi, sin duda, regalo. La soledad (sana) autoimpuesta es liberación. Es calidad de tiempo para mi, es bálsamo calmante al ruido externo. Es auto y reconocimiento, es paz necesaria y un kitkat para el alma. Apagar el motor, qué siento, quién soy yo. Vivimos acelerados, recalentados, ocupados en obligaciones y obligados a no conocernos... A no ser, porque no queremos, porque necesitamos distraernos de nosotros mismos. Necesitamos identificarnos con lo externo, cuando eso se va acabar yendo, agotando. Preferimos conocer el exterior y obviar lo que siempre va a permanecer... Nuestro interior. Nosotros. Tu tú, mi yo. Es lo fácil, es lo cómodo. Abrir la ventana y ver qué hay dentro da pereza, pero saber ordenarse por dentro es lo único que nos lleva hacia lo que realmente buscamos: ser felices. Ser feliz no está ahí fuera, está aquí dentro.

stayfr-sh:  Believe In Yourself

domingo, 1 de marzo de 2020

Soulmates

Quien te quiere, te cuida, te valora y te ve. Aprecia tu gama de colores, desde los grises a los tonos más brillantes, les gustan y se queda. Con viento y marea.

Es el mensaje con las palabras adecuadas en el momento preciso, la cerveza más fría y el café que te despierta el corazón... El que a veces parece que se duerme, y se empeña en recordarte que no. No está dormido, está cansado, y sigue a tu lado. Ve cómo te caes, te levantas y avanzas, sonríe y te llena los días que no está de esperanza.

Es contar minutos, días, semanas y meses para volver a verte. Coger aviones, trenes o llamar a la puerta de tu casa. A pocos metros, por suerte, de la mía.

Es el cuidado, el mimo y el esfuerzo innecesario de cuidar lo que fluye de forma natural. Es tu AMISTAD. La honestidad en cuerpo y el detalle en verbo, la emoción en acción y la locura a tiempo.

Es la generosidad de darte sin esperar la vuelta, la sonrisa más abierta y la risa más contagiosa. Hospitalidad desmedida y valentía sin límite: predicando siempre con tu ejemplo. Exterminadora de los "no puedo" y creadora del momento, siempre de la mano del esfuerzo. Porque lo que tienes es por ti, por tu empeño en vivir como quieres y luchar por ello.

Como, bien, te dije esta mañana: si hay algo bueno, es tenerte como amiga. Porque no tengo duda (y muchas pruebas) de que estamos hechas del mismo material. No se qué he hecho tan bien para ganarte en la Lotería de la vida... Porque si por alguien apuesto es por ti, y todo lo que llevas dentro.


Sergio Larrain: Fishermen's daughters in the village of Los Horcones, Chile, 1956

miércoles, 5 de febrero de 2020

La buena cocina



Cuando probaba la tortilla de mi abuela o sus croquetas, no solo tocaba el cielo de manera objetiva, sino que me preguntaba cuándo encontraría yo el punto que ella le daba a su (bendita) comida, porque su salmorejo era de otro mundo. Cuando en casa hay arroz con leche de mi madre tengo que ser rápida, porque vuela. He intentado, Dios sabe cuántas veces, hacerlo como ella: he seguido la receta al pie de la letra, incluso me ha faltado echarle agua bendita... Pero no hay manera. Y es que está, no científicamente, demostrado que el puntito secreto es el cariño. Cuando hay amor de por medio, se pone intención y atención. Se cocina a fuego lento, siguiendo o no una receta o guión, no hay prisa por el resultado... Buscas el buen sabor. No hay mejor sensación que acabar de comer con el paladar contento y el corazón lleno: "aquí repito y vuelvo yo". Así es como deberíamos pasar por la vida de quienes tocamos, como la buena cocina, como un buen plato de croquetas de jamón... O de morcilla.


martes, 21 de enero de 2020

Siberia


Es invierno cuando lo pienso, acomodo lo que tengo vivido y lo es cuando no quiero lo que siento. Algo se congela cuando más intento detenerlo y es que me cuesta creerlo, qué es esto. Cuando solo noto el hielo en la sien en un lugar cerrado, un latido un poco desgastado, sordo, apagado. La nota rota anunciada por una intuición por ti misma silenciada. Que no permitirías más, que has vuelto a callar por intentar todo una vez más. Por no querer fallar, perder, y decepcionar. Subir el fuego y darte cuenta de que apenas queda gas, la impotencia de ver cómo sin quererlo has llegado hasta aquí... A tu Siberia particular.