miércoles, 30 de enero de 2019

"¿Qué acabo de decir, Ana?"

Durante diez años he corrido, se me da bien evadir. O eso he creído hasta que todo ha caído por su propio peso. De forma ino(incons)c(i)ente dejé mis gafas de ver a un lado intentando dejar ganar a mi miopía crónica pensando que el mundo se ve mejor sin ellas. Qué error. Qué horror. No se cómo ni por qué las recogí de mi mesita de noche, siempre tan al alcance. Me las puse. Guau. Todo cobraba sentido. Conforme iba viendo, qué bien, desaceleré, perdí velocidad. ¿A caso me estoy permitiendo quedarme un rato...? ¿Cuánto? ¿Cómo se hace esto? Olvidé, sin saber cómo, aprender a quedarme, a no huir. Cada vez mejoraba más mi marca en mis mil metros emocionales. Corría más rápido. Pero vi la arena de la playa... Y quise tocarla con mis pies, acercarme a la orilla y meterme poco a poco al agua. Para mojarme, para probar, para cambiar. No se cómo va a ser, lo que va a venir, dónde voy a ir después. Solamente quiero disfrutar el airecito de enero pasando mis dedos por la arena.


America and England

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