Saber querer es saber dejar ir. No tengo puertas ni candados, eso lo dejo para las cárceles. Porque desde nunca querer es aprisionar. Querer es entender que tú te mueves nadando y ella sólo sabe volar, y aún así no querer cambiarlo. Es desear lo mejor a pesar del (contra)tiempo, lugar o compañía (sea o no mía).
Saber querer(se) es saber retirarse cuando todo está dado. No tengo tiempo para perder, eso lo dejo para mi yo de ayer. Porque desde siempre querer(se) es saber cuándo no insistir, apagar la luz y enfocar otro camino. Querer(se) es entender que nadie es de nadie y hay muchos "él" por conocer, y aún así sentirme solo mía. Es ver(se) mejor a pesar de que otros ojos no han sabido o no quieren hacerlo a pesar del tiempo, lugar o compañía.
Quizá perdí la parte de mí que seguía anclada a donde ya no pertenezco más. Quizá ha dolido más de lo que me hayan podido contar, han sido y no se si vendrán, horas y horas de pensar, dormir y llorar, de abrirme a la tristeza y aceptarla toda, entera. Quizá una pérdida en vida nunca se pareció más a una muerte, pero aparecerán partes nuevas... Y sanarán las heridas: porque si de algo estoy segura es que estando muerta, jamás me sentí tan viva.

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