lunes, 4 de febrero de 2019

Llévalas contigo, pero siempre. Asegúrate de tenerlas lo más cerca del pecho posible, tan pegadas a ti como un tatuaje. Asegúralas, cíñelas, cóselas, apréndetelas de memoria. No las dejes escapar, son tu rescate diario. Recuérdalas si te cuesta encontrarlas.



Como cuando descubres tu canción de cabecera, esa que reproduces en casi cualquier situación. Al levantarte de madrugada para coger un vuelo. Los nervios previos a una competición, la primera cerveza con buen tiempo al sol. Coger la guitarra después de un tiempo. Como echarle miel a un yogur sin azúcar, es más realfooder. Volver a casa. Ah, el olor a ropa limpia en las sábanas que acabas de cambiar; ver el mar y EL MAR, qué azúl... Me muero si lo pienso, qué cosas. El café no soluble por las mañanas, el que haces cuando tienes tiempo... Aunque la gente que no sabe diga que no te sale bueno, lo importante es participar. Correr cuando llevas dos días sin hacerlo y nadar con la calle para ti sola. Despertarte tarde un domingo. Una llamada por teléfono, que andamos saturados de tantos Whatsapp. Lo que vale oír una voz no se puede calcular. Comer con hambre. Unas buenas lentejas. O masa de croquetas, debilidad extrema. Que haya kilómetros entre nosotras y anularlos en cuestión de tres segundos, lo que tardo en decir cuánto os echo de menos. Ni os lo imagináis. La risa floja, la de maldad, la de verdad, con la que apenas puedes respirar. Tu pelo, suave, recién lavado. Que te sepan los sabios a sal, del mar de verdad. Llegar a casa con los mofletes rojos de sol y el cuerpo cansado de diversión. El Puerto. Cádiz, mi Cádiz, tu Cádiz, marinero, cuánto quiero y me acuerdo. Recordar cuánto me quieres y me cuidabas, tu voz grave, y tu olor a colonia. Ser el ancla de tu hija, y un poco faro de tu familia. Cósela también, esta nostalgia, acuérdate, es buena. Él nos cuida. Los cuidados, las caricias, tus caricias en la espalda, en la cara, en la nariz, en el hombro, en el pelo, el la vida, en el alma. Las atesoro. Abrigarte cuando hace frío y un aire acondicionado en verano, lo adoro.


Recuerda estas ganas, estas ilusiones. Recortables del día a día que añadir al álbum de la automotivación cuando el boicot quiera ser el rey. Son mucho más que eso, son parte de ti, y nadie puede robarlos.

What do you want ?

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