jueves, 4 de abril de 2019

La que has liao, pollito.

Eres demasiado emocional. Baja el volumen de lo que sientes, puedes asustarle. Por qué sientes tan intenso y a veces tan rápido, seguro que le asustas, de verdad. Espera, no digas eso. Menudo patón. Así va a coger la puerta y se va. Debes sentir menos, te dicen(s). Uno no escoge lo que siente, cómo lo siente y hacia quién. Qué pena eh, no poder controlar (vaya otra cosa más que se escapa al control) lo que te pone las revoluciones a mil por segundo. Cada vez lo asumo, lo digiero y acepto más. No puedo ni quiero evitar sentirlo todo: lo que me gusta y lo que no, lo dulce y lo amargo vienen en el pack (indivisible). Y si es tu pack yo lo quiero, lo compro y me quedaría con siete más. Porque si, porque no he escogido que aparezcas, pero si escojo querer quedarme a ver qué (nos) pasa. Escogí decir las dos palabras que más miedo me daban a pesar de seguir queriendo oírlas de ti, porque aunque no lo creas yo se que también es así. Lo se por cómo miras, cómo tocas, cómo andas y cómo a veces te das cuenta de lo que está pasando.

No me da miedo incluso que leas esto, fíjate si me los he quitado todos de golpe, si apuesto fuerte y me tiro en paracaídas. Porque si estás en el avión conmigo me da igual a donde vaya, si se cae o si ni siquiera es un avión. Acepto las dudas que tengo, que puedes tener, lo difícil que esto (si queremos) se puede poner, y aun así lo quiero tanto como mi plan A de vida por el que me estoy dejando los codos en el escritorio. Me sorprende que escriba esto aquí, así, no solo por ti, sino por mi. Porque no esperaba esto en absoluto, de esta manera, que cambiase la forma en la que te llevaba viendo durante casi diez años. No me malentiendas, no te veo de manera diferente, te veo mejor, mucho mejor. No cambia en absoluto que siga deseando todo lo bueno que tiene que pasarte, lo quiero multiplicado por siete y además siendo testigo activo. No soy experta en sutilezas, ni indirectas, y si quiero algo lo digo. Como bien sabes, te quiero feliz, libre, con los ojos chinos de sonreír y las ojeras en la cara por estar cumpliendo tus objetivos, te quiero con tus ideas (oh dios mío, no sabes CUÁNTO me gusta oírte hablar de cada una de ellas, por muy locas que puedan parecer) y tu tiempo ocupado... Y que aún así hagas hueco para compartirlo conmigo. Te quiero bien, sin prisas, poco a poco, porque tengo todo el tiempo en la manga para usarlo contigo. Te quiero en mis planes, ya veremos cuales y cómo, ya arrancaremos el coche. Porque el miedo lo tengo súper aparcado, tanto que asumo el riesgo de que puedas empezar a frenarte y yo estar en pleno acelerón. Es parte de la apuesta, y como he dicho antes... Si en el pack estás tú, yo lo quiero, porque si de algo estoy segura es de que lo que siento es de verdad. Y de verdad, te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario