Escuece, quema, pica y a veces sangra. Lo se, es incómodo. Incómodo de narices. A veces cuesta aceptar lo que ya sabes ahí arriba. Te aferras a los "y si" que intentan maquillar lo que está pasando. Te cuelgas a una justificación muy elaborada por ti mismo para no lidiar con los hechos. Pero siguen ahí, te guste o no te guste.
Verás, las situaciones incómodas son como un plato de comida. Normalmente un plato que no te comes por gusto, pero si por necesidad, por hambre física, por el mero hecho de nutrirte. Sabes que no te va a gustar, pero aceptas que es lo que hay... O eso o seguir con el rugido de tripas. Pues la incomodidad tampoco entiende de tu sabores favoritos, es amarga, agridulce, ácida, quema. La incomodidad para crecer nos llega cuando la situación en la que nos encontramos se nos queda pequeña, como un tiburón en una pecerita de acuario.
Podría decirte que pasará, que vas a estar bien, que algo mejor vendrá, y te aseguro que va a ser así, solo que ahora tu dolor e impotencia te impiden ver algo más allá de las horas en las que cuestionas el por qué de todo. También me parece normal que quieras saberlo, somos curiosos por naturaleza y la sed de saber y conocer nos precede desde el minuto número uno, pero déjame decirte algo: las cosas pasan porque sí, no siempre hay un por qué. De verdad, otra cosa que no nos gusta ver: no siempre hay un por qué, hay circunstancias que simplemente se dan para ser vividas, dar las gracias y decir adiós. Aprender, Aceptar, Agradecer y Continuar. Grábate esos verbos, en ese orden, van a marcar los pasos para seguir adelante, porque es la única dirección.
Te miro y pienso en todo lo que te queda aún. Te miro y te quiero, me acuerdo de tu inocencia que ahora mismo protegería como Enrique me pidió ayer. Te van a decepcionar, te van a hacer daño y tú vas a seguir ahí, ahí para ti y por ti. Paciencia y a moverse, porque quedarte donde ya no encajas te retrasa. El cambio que querías va venir, no de la forma en que te gustaría, pero si de la manera que necesitas. Y vas a estar bien, con 12, 15, 25, 43 años... Porque lo que sucede, conviene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario