● ○ ●
De ella aprendí que con ellos también se puede acariciar, son guía a un sentido que ejerce de tacto y oído... Porque si sabes cómo, hay ojos que escuchan y tocan. Tocan partes de ti no accesibles para la piel y las manos, que tenías por invisibles y te dejan algo descolocado. Escuchan el subconsciente encerrado en el acto que no has pensado, que no has calculado, destapan lo que no sabes de tu mente... Amigo, te han cazado. Y es así, con descaro y sin permiso toman la voz cantante en la conversación y te hacen enmudecer. Qué vas a hacer, corre, piensa, no vaya a ser que les de por ver tras de ti. Por ver más allá de lo que puedes empeñarte en aparentar: destruyen esa barrera y se abren paso a lo que quieran destapar. Porque ya lo sabes, no es lo mismo ver que observar.
● ○ ●
Los ojos son también víctima, chivatos, encierra-gatos. Son cárcel que habla de lo que guardamos dentro bajo llave, destapan sin palabras lo que ocultamos cuando lo que tenemos delante nos hace dar un vuelco. Comunicadores pasivos de lo que pienso, de lo que siento, de lo que hablo y lo que callo. Y no lo puedes evitar, acaban dejando escapar tus secretos y no hay nadie que pueda callarlos. Te dejan sin las capas que protegen tu core interno, al que casi nadie tiene acceso, al genuino, al que cuesta llegar... Me fallan y te allanan el camino. Menudo fastidio, con lo que me he empeñado en ocultar y vienen estos, me delatan y te ayudan a ganar. No es justo, ya lo decía Manuela: "ten cuidado con los ojos que no solo saben ver, sino observar".
No hay comentarios:
Publicar un comentario