Nadie va a poderte dar lo que depende de ti, jamás. Cuántas horas de sufrimiento inútil puedes ahorrar, porque en cuestión de valor, lo segundo más importante es en qué invertimos el tiempo. A día de hoy puedo asegurar que utilizarlo en uno mismo es el mejor favor que te puedes hacer: sé la persona que te hubiera gustado encontrar cuando más lo necesitaste, no te dejes en pendiente, en visto, no retrases lo que te quita el sueño... Haz un plan. El autocuidado no es solo hacerte un café, agarrar una manta y silenciar el mundo un momento. Autocuidado es poner sanos límites y salir de la casilla de inicio: pon esa alarma, comprate esas deportivas (y úsalas, por favor); pide esa cita con el dentista (oh, vaya); apúntate a ese curso; di si, o planta un no... Vete de la (tan mascada) zona de confort... Te va a costar, pero nada que merezca la pena va a caer del cielo, como una vez me dijeron: "quien quiera peces, que se moje el culo"... Y yo estoy hasta el cuello.

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