Era una tarde de esas en las que en septiembre, por raro que parezca, empezaba a refrescar. Podía intuir desde la ventana de la celda el contorno de las dunas del desierto de Ashmir, cómo te hubiera gustado verlas, aunque en otra circunstancia, como cuando solías traerme a comprar camellos. Eso quedó atrás, me cuesta recordarlo, esto parece una pesadilla, pero es... Tan real. Haberme ido de mi ciudad sin saber cuándo voy a volver parecía impensable, y es que cómo puede cambiar el panorama en tan poco tiempo...
Bueno, me presento. Mi nombre es Baasmina, que en árabe significa "sonriente", literalmente. Algo irónico dadas las circunstancias. Tengo 25 años y mi vida ha dado un giro de 360 grados de la noche a la mañana. Soy originaria de Mahtablak, donde mi familia gobernaba hasta hace 24 horas, antes de que fueran fusilados y vejados por los rebeldes de la región en la que me encuentro, Ashmir. He sido secuestrada por el cabecilla de los insurgentes, Haid, y a mi cabeza se le ha puesto un precio. Tras pasar la noche intentando ser protegida por los aliados de mi familia, Haid logró raptar a tres de mis hermanos y a mi. No se dónde se encuentran, estoy aislada por completo en una celda casi subterránea y apenas puedo andar, me cuesta mover las piernas.
Parece que alguien baja las escaleras, acabo de oír cómo se cerraba un portón metálico. Una pisada, dos, tres... Catorce, quince... Cuarenta y siete... ¿Cómo de profundo es esto?
-¿Estás loco? Tenemos que hacerlo, sólo nos va a dar problemas- Problemas quién... ¿A quién?
- ¿No has oído mis órdenes? Se quedará aquí hasta que recupere la consciencia, tendrá información que soltar. A estas aimraas que trabajan en el palacio se les convence a golpe de cuchillo- Espera, aimraa... No sabía quién era yo, vaya para ser jefe de toda una revolución no estaba muy al día, me estaba confundiendo con una sirvienta de la corte. Un punto a mi favor.
- Haid, tu padre lo intentó hace varias décadas, antes de tenerte a ti... Y ya sabes cómo acabó.
- ¿Qué estás insinuando, Ishaq?
- No puedes permitirte el lujo de tratar con mujeres, ni para obtener información. Se te ha educado para liderar la reconquista y devolver a Ashmir lo que le pertenece, no pierdas el tiempo con simples sirvientas que adulan al enemigo. Y mucho menos tener hijos con ellas.
De repente, se oyó un ruido enorme. Conseguí vislumbrar la figura de Ishaq sobre el suelo, Hadid había tumbado a ese gigante de un solo golpe, qué no podría hacer conmigo.
- Así la próxima vez, te lo piensas antes de faltar a la memoria de mis padres o de darme consejos que no necesito.
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