No se cómo empezar a escribir lo que llevo adentro. Hasta ahora era un río... O más bien unos rápidos, que bajan a toda velocidad, ruidosos, peligrosos... Pero hemos llegado al mar, frío de narices. Son cuchillas de hielo que se clavan y paralizan. Pero el hielo se derrite, se vuelve agua cuando el clima es más cálido. Con la calidez de la emoción. Si la emoción no viene de fuera, la tengo que poner desde dentro, subir el fuego y ponerme las tiritas a las heridas. Que van a curar, porque lo se, porque todo lo que al principio escuece acaba cicatrizando. Leyes de la biología emocional.
Se que habrá días en los que el agua suba al cuello y vuelva a agitarse, pero cada vez serán menos, porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante, lo que pasa que soy más resistente que el titanio... Y a veces por querer resistir evitamos fluir. No más. Que venga lo que venga, siempre he estado ahí para mi. Me he perdido y me estoy encontrando, diferente, con otros ojos ahí arriba que prefieren la calma a la Bala, porque Ms. Halley lo quiere para ayer, sea para ella o no... Pero alguien nuevo está entrando, no se cómo te llamas todavía, pero creo que me guste conocerte o no... Vamos a llevarnos bien.
Lo que es tuyo nadie te lo puede quitar, no se puede ir y va a permanecer. Las cosas llegan y se van cuando las necesitamos, si alguien se queda es porque pertenecéis. En cualquier faceta emocional, pertenecéis. Nosotros llevamos perteneciendo diez años como buenos amigos, nos hemos tambaleado al décimo. Solo quiero hacerte ver que lo que realmente valoro es la felicidad, es lo único que deseo para ti, porque de eso se trata la amistad. No hay sentimiento más bonito que desearle el bien a quien te importa, y eso en mi hacia ti jamás va a cambiar.
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