No tengo tiempo, eso digo, eso me creo, eso tiro. Segundos al basurero de la indecisión, de no saber lo que si.. Y ya tampoco lo que no.
Sentir la velocidad de vidas ajenas aceleradas en el sillón estático de lo que, te dicen, es tu casa. Donde no sientes ser y no quieres estar. A dónde vas, dónde paras cuando solo quieres dar gas a cada idea, sin ser juzgada, sin que nadie la vea... Porque todos saben hablar... Pero pocos saben como suena el tictac de un reloj que es difícil arreglar.
Tiempo, de nuevo, y nada más.

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