¿Es allí donde vivo realmente? Hay sonrisas, si, pero me gusta más la sonrisa tonta, la que sale con ganas. Prefiero el no pensar y tomarme las cosas con tranquilidad, despacito, saborear cada calada llena de día a día y cosas caseras. En mi casa se habla a voces, y eso es lo que la hace mía.
domingo, 2 de octubre de 2011
¿DONDE VIVO?
Huele a canela, y sonrio. Salgo de allí y conecto el reproductor de música de mi móvil, Vampire weekend. Ando a paso ligero, no vaya a ser que pierda el bus. Me subo y miro por la ventana: gente con prisas, pantallas con datos curiosos, hospital, mi parada. Dejo atrás el bullicio y me espera el parque, y detrás la odontología. Bonita anatomía e imposible histología, así es y no hay más.
¿Es allí donde vivo realmente? Hay sonrisas, si, pero me gusta más la sonrisa tonta, la que sale con ganas. Prefiero el no pensar y tomarme las cosas con tranquilidad, despacito, saborear cada calada llena de día a día y cosas caseras. En mi casa se habla a voces, y eso es lo que la hace mía.
¿Es allí donde vivo realmente? Hay sonrisas, si, pero me gusta más la sonrisa tonta, la que sale con ganas. Prefiero el no pensar y tomarme las cosas con tranquilidad, despacito, saborear cada calada llena de día a día y cosas caseras. En mi casa se habla a voces, y eso es lo que la hace mía.
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